DETERMINANTES Y CONTRIBUCIONES FUNDAMENTALES DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO


 Determinantes y contribuciones fundamentales del envejecimiento activo

La noción de envejecimiento activo se utiliza en los estudios de la vejez desde hace aproximadamente 40 años, desde los años 60 se emplea el término que a su vez incluye otros similares como son, el de envejecimiento con éxito, satisfactorio, óptimo, positivo, productivo, e incluso, en los textos con un enfoque más biomédico se hace referencia al envejecimiento saludable. En la literatura especializada la mayor parte de los autores concuerdan en que, todas estas denominaciones estructuran un nuevo paradigma en relación a la vejez, no solo como déficit o deterioro sino también con posibilidades de desarrollo, optimización y compensación. Se refiere a los tres mecanismos adaptativos para el envejecimiento con éxito: selección, optimización y compensación. Donde se entiende por mecanismo de optimización a todas las conductas que tratan de mantener un rendimiento máximo a través de la actividad. Y la compensación precisamente se dirige a disminuir las limitaciones que surgen con los déficits. Entonces se puede afirmar que el concepto de envejecimiento activo es multidimensional, multidisciplinar y multinivel que abarca condiciones biológicas, psicológicas y sociales y que cuenta con repercusiones individuales y poblacionales importantes. 5, 6, 11, 12

La OMS define el envejecimiento activo como el proceso en el que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. El envejecimiento activo permite que las personas realicen su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de toda su vida y que participen en la sociedad. Según la OMS el envejecimiento activo se apoya en los siguientes indicadores: 1
Buena salud.
Políticas públicas de protección social.
Seguridad económica.
Participación social (como mecanismo para producir cambios).

En relación con lo anterior se establecen los determinantes del envejecimiento activo en seis grandes factores:

Ambientales: se refiere a los contextos rural/urbano y a los ambientes facilitadores como pueden ser las ciudades amigables libres de barreras arquitectónicas, las viviendas adaptadas que disminuyan los accidentes y las caídas tan frecuentes en este grupo de edad. 13

Económicos: es sabido que en muchos casos después de la jubilación disminuyen los ingresos de las personas mayores y sobre todo de las mujeres. Así las políticas de envejecimiento activo deben reducir la pobreza de este colectivo y procurar su implicación en actividades que generen ingresos. Cada vez más se reconoce la necesidad de apoyar la activa y productiva contribución que hacen los mayores a través de su trabajo en actividades de voluntariado o en los vínculos remunerados que aún tengan. 14, 15

Servicios sociales y sanitarios: deben de estar orientados a la promoción de la salud y la prevención de enfermedad, el acceso equitativo a la atención primaria y los cuidados de larga duración. Los servicios sociales y sanitarios deben ser al mismo tiempo, universales, equitativos, deben de estar debidamente coordinados. 16-19

Sociales: se refiere a las oportunidades de educación y aprendizaje a lo largo de toda la vida, el apoyo social y las redes que lo sustentan, y la prevención de la violencia y el abuso, todos ellos son los factores clave del ambiente social que pueden mejorar la salud , la independencia y la productividad en la vejez.

Conductuales: una de las falsas creencias en relación a la vejez es pensar que es demasiado tarde para adoptar estilos de vida saludables y que los ancianos no pueden cambiar de comportamiento. Por el contrario, realizar una actividad física adecuada y regular, comer saludablemente, mantener hábitos sanos como el dejar de fumar, no abusar del alcohol y los medicamentos, se ha demostrado que previenen las enfermedades y retardan el declinar funcional, con lo cual se prolonga la longevidad y mejora considerablemente la calidad de vida.
Personológicos: se refiere a los aspectos biológicos, 4 genéticos-adaptativos, y de estilos de vida que pueden ser compensados. 20

Y por supuesto, tanto el sexo como la cultura son factores transversales cruciales para el envejecimiento activo y a su vez influyen en todos los demás. El género tiene un profundo efecto el estatus social, el acceso a la educación, el trabajo, la salud y la alimentación. Los valores culturales y las tradiciones, determinan la visión que una determinada sociedad tiene de los mayores y su convivencia con las otras generaciones. Además la cultura influye en los comportamientos en salud y personales.

Quizás, uno de los aspectos más relevantes a destacar de este paradigma, es que presenta el envejecimiento activo como un asunto para el conjunto de la ciudadanía y no sólo para las personas de mayor edad, y especialmente, que evita la repetida disociación entre las políticas preventivas para las personas mayores sanas y las dirigidas a la población mayor dependiente. 13, 17

Elementos para la promoción del envejecimiento activo y sus retos

El paradigma del envejecimiento activo es una necesidad para cualquier estado que pretenda la promoción del bienestar humano y la justicia social. Precisamente las palabras de la Dra. Fernández-Ballesteros corrobora esta conclusión al señalar que:
la promoción del envejecimiento activo es ciertamente la respuesta más inteligente a la revolución demográfica que supone un mundo envejecido es también una manera óptima de prevenir la discapacidad en la vejez. Las instancias internacionales, los gobiernos (a nivel local, regional y estatal), las organizaciones no gubernamentales y los individuos, todos están comprometidos en promover el envejecimiento activo a lo largo de la vida y, particularmente, durante la vejez. 3, 15, 18

Se enuncian algunos de los aspectos más importantes para su promoción, y que guardan relación con las ya mencionadas recomendaciones de organismos internacionales y de fórum de expertos que se han pronunciado en la temática del envejecimiento activo.

Desarrollar acciones que promuevan un reparto equitativo en la provisión de cuidados en el ámbito familiar.
Difundir las buenas prácticas en los diferentes contextos en materia de lucha contra todo tipo de discriminación, por razones de edad, género, particularizando en las situaciones que rodean a las mujeres mayores.
Fomentar espacios de convivencia multigeneracionales, 11 para evitar la segregación por razón de edades.

Promover el envejecimiento activo a través de acciones educativas y con una perspectiva del ciclo vital en la que se contemple la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
Promover los factores protectores del buen funcionamiento cognitivo.
Generar propuestas investigativas y de innovación capaces de originar propuestas acertadas a las necesidades fundamentales de las personas mayores, y que a su vez sean inclusivas y participativas.

Políticas de protección no solo a la persona mayor, sino a la familia en su totalidad, debido a toda la dinámica de cambio que se incorpora cuando uno de sus miembros es ya mayor.
Desde luego todos estos elementos favorecedores de una vejez digna, contrariamente tienen un conjunto de amenazas que dificultan la promoción del envejecimiento activo, tanto desde el punto de vista sociocultural como del propio individuo. Por lo que habría que favorecer el empoderamiento de las personas mayores y combatir los estereotipos negativos sobre la vejez y evitar el edadismo, así como fomentar las creencias de eficacia personal en el propio proceso de envejecimiento. 4, 5, 20

Una adecuada implementación del paradigma del envejecimiento activo plantea, por tanto numerosos y diversos retos que apuntan a la superación de los siguientes aspectos:
Legislaciones congruentes con la enorme diversidad que se manifiesta en la etapa de la vejez.
Es indispensable trascender la sectorialización y que los programas de las instituciones públicas y privadas sean consecuentes con el paradigma del envejecimiento activo, considerando metas comunes.

Superar los enfoques asistencialistas y de beneficencia, y reconocer los derechos del colectivo de las personas mayores.
Rebasar la prioridad que a veces se le confiere a la enfermedad respecto a la prevención de la salud. 8, 20
Modificar la interpretación inadecuada del autocuidado y la autoayuda que perpetúan la condición de dependencia en las personas mayores.

 

CONCLUSIONES

Por último, y a modo de resumen de lo expuesto, aunque hay un consenso científico sobre la definición teórica del envejecimiento activo, también existen diversas investigaciones al respecto que no son comparables, pues algunas consideran unas variables más que otras, (edad, contexto social, nivel de educativo, género, tipos de sujetos, métodos de evaluación, etc.).
Lo cual evidencia la necesidad que se tiene en este ámbito de la realización de estudios al respecto, longitudinales que ofrezcan datos más generalizables.

Conviene resaltar lo que serían los niveles de abordaje del envejecimiento activo, que de alguna manera sintetizan la visión que el paradigma contiene. En primer lugar, la perspectiva integral del envejecimiento humano que abarca elementos biomédicos, psicológicos, sociales y las diversas teorías que fundamentan la diversidad de la vejez. En segundo lugar, la conexión que demanda el fenómeno de envejecimiento poblacional con las políticas públicas de protección, y contención social. Finalmente todas aquellas estrategias que deben regularizar y priorizar los Estados para promover la integración social y el bienestar de sus mayores.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. OMS [Internet]. Ginebra: OMS; c1999-2006 [actualizado 10 Abr 2016; citado 12 Abr 2016]. 52 Asamblea Mundial de la Salud, Proyecto A 52/34 del 22 de mayo de 1999; [aprox. 2 pantallas]. Disponible en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/84566/1/s7.pdf


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